dijous, 11 de juny de 2015

Homenatge al poeta Jesús Lizano


 A MODO DE EPITAFIO PARA JESÚS
27 maig 2015

Este mediodía me cuentan que Lizanote de la Acracia se ha echado al monte. El último de los grandes poetas libertarios se ha marchado a impartir justicia poética y extender la buena nueva de la Anarquía por los mundo sutiles. Se marcha a continuar la tarea que empezó aquí, a decirnos que todos somos novios, que una vez que descubres que eres un pobre mamífero es más fácil desuncirse del yugo de las mil tonterías con que nos tiene atado esta forma de muerte que llamamos vida cotidiana.
Jesús se pasó la vida escribiendo poesía contra el poder, contra las estructuras mentales que nos tienen prisioneros en él, y buscando un humanismo cálido en el que todos fuéramos compañeros, en el que las categorías de dominantes y dominados hubieran desaparecido, y andando estas ideas, harto de izquierdos y derechos, creyentes y descreídos, buenos y malos, Jesús enunció su ideal del comunismo poético, un anarquismo liberado de lo político y abierto al pensar y al sentir en libertad.
Jesús era muy consciente de la que la única revolución pendiente, por la única que sigue mereciendo la pena luchar era esa, la que parte de un convencimiento tan provocador como radical: Todos somos novios, todos somos compañeros. Hoy él ha descubierto esta verdad profunda, pues todo lo que nos divide y nos ciega es artificial, impuesto, ordenado, legitimado por leyes y costumbres, por siglos de propiedad, normas y conductas inducidas y que nos condicionan y determinan.
Jesús vivía, como nosotros en el mundo real político, pero toda su vida aspiró a construir el mundo real poético. Con ese mismo afán organizó manifestaciones en Barcelona, dio multitud de lecturas mientras su cuerpo se lo permitió e incluso se acercó un año a zarandearnos con su presencia en un Voces del Extremo en Moguer memorable.
Refugiado en sus poemas, agitando su sentido creativo como el don más precioso que todos los seres humanos tenemos, canto a la inocencia, a la vida interior y a la salvación de la mente de la locura de la razón utilitarista e instrumental como medios para superar el mundo real político y conquistar el mundo real poético, su meta humanista y libertaria que culminaría en la tierra prometida de la Acracia.
Jesús Lizano ha muerto, pero su aventura vive en otros muchos lizanitos, larga vida a los mamíferos, a los compañeros, a los novios.