divendres, 3 de juliol de 2009

Un Vicenç Ferrer cercano a Catalunya

NOTA 3/7/09 - Se está desarrollando en Badalona una bien merecida campaña por dotarle de un nombre a una calle en honor de este "misionero laico" . El pasado 19 de junio moría a los 89 años Vicenç Ferrer, uno de los grandes ejemplos en el mundo para las ONGs que sinceramente se dedican a la ayuda de los demás, trás 55 años de permanencia y trabajo entregado en la India. Durante todo este tiempo, primero fue Misionero Jesuíta en la ciudad de Bombay donde fue expulsado en 1968, lo que provocó grandes manifestaciones de solidaridad. Posteriormente, trás abandonar los hábitos y casarse con la periodista inglesa Ana Perry, y gracias a la mediación de la primera ministra Indira Gandhi, volvió en 1969 a la India aunque con el compromiso de cambiar su residencia. Esta vez se instala en Andhra Pradesh ( Anantapur ) una de los distritos más pobres de la India y, ya laico, creará junto a su esposa la Fundación Vicente Ferrer. Junto a los dálits (intocables), "el padre" desarrollará uno de los proyectos de desarrollo humano más sorprendentes del siglo XX, y que cambiará el mismo concepto de solidaridad, y la visión sobre el llamado "subdesarrollo", o la propia acción revolucionaria. Unos 2,5 millones de personas de más de 2.000 pueblos y aldeas se benefician de estos proyectos, además de conseguir padrinar a más de 135.000 niños. El periodista Alberto Oliveras recoge esta trayectoria en su libro "Vicente Ferrer, la revolución silenciosa".
Vicente Ferrer nació en Barcelona el 9 de abril de 1920. A los 16 años de afilia al POUM ( partido marxista nacido de la fusión del BOC e IC, dentro del sindicalismo de la CNT ). Fue llamado a filas, y combate en la Batalla del Ebro, donde conoce la doble derrota: la militardel fascismo y la persecución por el estalinismo. Trás su paso a Francia es internado en el Campo de concentración de Argelès-sur-Mer como tantos badalonins. Aunque no se le conocía delito, salvo el de soldado revolucionario, las autoridades francesas lo entregan a las franquistas por Hendaya donde es concentrado en el campo Betanzos. Desde donde pasará por diferentes campos de castigo, y nueva repetición der servicio militar hasta su salida en 1944. Pero Ferrer siguió pensando en ayudar a los demás, a través de una peculiar experiencia que le lleva al camino que une el desarrollo espiritual, la extructura social y el económico. No en vano, su funeral transcurrió alegremente con canciones típicas de Anantapur y la balada de Dr. Zhivago. Sí, es cierto, Badalona debería ponerle su nombre a una calle... si sirve para difundir sus valores.
http://baetulo.blogspt.com/2009/07/
http://www.fundacionvicenteferrer.org/